Empresa: ASTEIN, S.L.


La tendencia que hasta ahora se ha seguido, con un modelo de integradores basado en cubrir el más amplio abanico de productos y servicios, no es válida para tecnologías que requieren altos conocimientos como la virtualización o el cloud computing. Astein, tiene dos funciones esenciales en el mercado: aportar valor y conocimiento de la tecnología, y resolver la carencia en proyectos realizados por integradores con poca o ninguna experiencia en estas prácticas.
En España dentro del selecto grupo CITRIX SOLUTION ADVISOR somos PLATINUM MEMBER y Microsoft GOLD MEMBER.
La implantación de tecnologías que permitían virtualizar aplicaciones se viene realizando con éxito desde hace más de diez años. No en vano, ha permitido al 90% de las empresas del Ibex35 crecer con alta rentabilidad en el gasto TI, además de tener grandes economías de escala durante fusiones o adquisiciones. El mercado que emerge con gran potencial es el relacionado con la virtualización del puesto (VDI), ya que sustituirá por completo al modelo actual de despliegue de puestos de trabajo en los próximos diez años, de forma que cada vez sea mas fácil trabajar en empresas que no tengan problemas de movilidad de trabajadores o servicios, y que además centralicen la gestión de los puestos, con el ahorro consiguiente en explotación. Hasta la llegada de prototipos con elevado número de núcleos de proceso, la inversión inicial y el ROI de proyectos VDI no es positivo, excepto en el caso de los escenarios con tecnología Citrix XenDesktop 4, que permiten mezclar tecnología de virtualización de aplicaciones y VDI, haciendo viable el business case de los proyectos.
La virtualización crea grandes economías de escala entre empresas de un mismo grupo, tanto en fusiones como adquisiciones, lo que resulta esencial si tenemos en cuenta que es un momento de grandes consolidaciones. Asimismo, reduce el impacto de costes en el puesto de trabajo y aumenta la flexibilidad laboral, permitiendo la movilidad de los trabajadores y la reducción de puestos. Una compañía que se embarque en un proceso de outsourcing u off-shore, acortará los plazos de implantación y reducirá el impacto del cambio, así como la consiguiente rebaja de los costes del proyecto.
